¡Hasta un órgano histórico!

En la iglesia de mi pueblo nunca hubo un órgano. Ni un triste armonio. Y mira que es una iglesia monumental para lo que hoy es el pueblo, construida en el S.XVI, ligada al señorío del Duque de Alba y al marquesado de Monroy,.. todo parecido a lo que pasaba en Garrovillas, un suponer, pero nada en lo tocante a músicas celestiales. Allí, en mi pueblo serrano, cuando en las fiestas de campanillas un coro de hombres cantaba la “misa solemne”, no sonaba más instrumento que la gaita y el tamboril de ‘tío Pisco’, el tamborilero, que tocaba la “Marcha Real” durante la consagración. La primera vez que oí un órgano tenía diez u once años y fue en la catedral de Ciudad Rodrigo: me maravillaba aquella música que no sabia de donde salía pero llenaba la catedral: hasta que descubrí el coro y el órgano con toda su trompetería…¡que menudo susto me llevé cuando en un momento dado sonaron de golpe todas aquellas trompetas!.

Pero volvamos a Garrovillas. Había oído hablar del órgano de la Iglesia de Santa María, pero nunca lo había escuchado. Este año, a raíz de que el Club Senior tuviera la feliz idea de celebrar allí su anual reunión de primavera –¡como que iba José Julián Barriga a desaprovechar la ocasión de mostrarnos su hermoso pueblo y las riquezas históricas que atesora!– no solamente tuvimos la oportunidad de conocer esa joya musical del Renacimiento, sino de disfrutar de un pequeño concierto y admirar el sonido, singular por cuanto los órganos construidos posteriormente introdujeron modificaciones técnicas que por mejorar otros aspectos importantes perdieron la limpieza del sonido primitivo.

Extremadura –o un buen número de pequeños y no tan pequeños pueblos extremeños– se enfrenta hoy a un proceso de despoblación, que ya es un problema importante. Lo más perentorio es frenar el abandono. Pero…¿cómo se consigue eso si no se generan puestos de trabajo en la industria y los servicios que suplan el abandono del campo? El ‘turismo rural’ puede ser una ayuda y para fomentarlo habrá que echar mano de cuantos atractivos se puedan ofrecer a los visitantes. Y es lo que ha hecho Garrovillas, que si ya exhibía el valor histórico y paisajístico de su plaza y de su entorno, pone en valor una pieza única y tan sugerente como el órgano de mediados del Siglo XVI que se conserva en la iglesia de Santa María: y para que todos puedan apreciar cómo suena, acaban de grabar un doble CD con composiciones del maestro sevillano del S.XVI Francisco Correa. ¡A ver si van aprendiendo en otros pueblos, aunque sea con otras músicas!

 

Foto Teresiano

Teresiano Rodríguez Núñez

Ex Director del diario HOY