El Auditorio Nacional vivió este sábado una de esas veladas que transcienden lo musical para convertirse en acontecimiento histórico. La protagonista fue Monserrat Torrent, quien, recién cumplidos los cien años, recibió un homenaje tan sincero como apoteósico por parte de la comunidad musical española.

La sala sinfónica presentó un lleno absoluto, con entradas agotadas desde hacía quince días. Entre el público se encontraban antiguos alumnos, organistas, músicos de distintas disciplinas y aficionados que quisieron rendir tributo a una figura esencial en la difusión y dignificación del órgano en España. No faltó tampoco la representación de la Asociación Cultural «Domingo Marcos Durán» de Garrovillas de Alconétar, que trabaja para hacer realidad uno de los deseos más ilusionantes de la artista: regresar a esta localidad cacereña para interpretar el órgano renacentista de la iglesia de Santa María, como culminación de su gira del Centenario.

La carrera de Torrent, que supera los 1.700 conciertos, ha estado estrechamente vinculada a algunos de los instrumentos históricos más relevantes de Europa. Su legado pedagógico quedó patente en el escenario, donde ocho de sus antiguos alumnos -hoy figuras destacadas del panorama organístico- compartieron protagonismo con su maestra.

Así, Andrés Cea, profesor del Conservatorio Superior de Música de Sevilla; David Malet, organista de la catedral de Barcelona; Jordi Vergés, organista de la catedral de Tarragona; José Luis Echechipia, profesor del Conservatorio Superior de Navarra; Juan de la Rubia, organista de la Sagrada Familia de Barcelona; Luis Dalda, profesor del Conservatorio Superior de Castilla y León; Óscar Candendo, profesor de la Escuela Superior de Música de Cataluña; y Roberto Fresco, organista de la catedral de la Almudena de Madrid, ofrecieron un programa que recorrió distintos periodos, desde el Renacimiento hasta la música contemporánea, reflejo de la amplitud estética que siempre ha caracterizado la trayectoria de Torrent.

El momento culminante llegó al final del concierto. La propia Monserrat Torrent se sentó al teclado del gran órgano del Auditorio para interpretar los cuatro movimientos de la Pastorale de Johann Sebastian Bach. La interpretación, cargada de simbolismo y emoción, fue recibida con una larga ovación en pie.

Mientras el público aplaudía sin reservas, sus discípulos subieron nuevamente al órgano para reunirse en torno a ella, componiendo una imagen de profunda carga simbólica: la de una maestra rodeada de su legado vivo.

Tras el concierto, la artista compartió durante más de una hora con el público en el vestíbulo del Auditorio, cerrando así una jornada que ya forma parte de la historia reciente de la música en España. Monserrat Torrent se despidió de la delegación garrovillana con un «hasta pronto» reafirmando su firme decisión de volver al coro de Santa María cumplido los cien años, tal como lo hizo en 2022 y en 2024.