El 18 de febrero pasado murió en Madrid Antonio Gallego Gallego, catedrático y académico, uno de los historiadores musicales más importantes de la historia reciente de España. Pero para nosotros, extremeños y garrovillanos, Antonio Gallego fue muy probablemente el descubridor de la singularidad y de al excepcionalidad del órgano renacentista de Santa María de Garrovillas. No sólo del órgano, también, a través de él, tomamos conciencia del valor histórico de nuestro paisano Domingo Marcos Durán.

A Antonio Gallego le escuché dos historias relacionadas con nuestro pueblo. La primera data de la postguerra cuando era estudiante de Historia del Arte en Salamanca. El catedrático, autor de un diccionario sobre los órganos históricos de España, animó a los alumnos a que, durante las vacaciones de verano, recorrieran sus comarcas cumplimentando unas fichas sobre los órganos más sobresalientes de los que hubiera noticia. Antonio Gallego acudió a Trujilllo para anotar la ficha del órgano de San Martín y, allí, el organista le recomendó que no dejara de visitar Garrovillas donde había un órgano muy antiguo. Aquella, parece ser, fue la primera nota documentada sobre nuestro órgano. Detrás vinieron los trabajos de Carmelo Solís y las gestiones realizadas por Miguel del Barco Gallego.

El segundo relato de Antonio Gallego es aproximadamente de la misma fecha y se lo escuché en su despacho de director del departamento de Cultura de la Fundación Juan March. Me dijo que él comenzaba cada curso en el Real Conservatorio de Música de Madrid recitando ante sus alumnos un pasaje del Lux Bella de «tu paisano» Domingo Marcos Durán. Desde entonces he procurado que no se olvidara en Garrovillas el nombre de Marcos Durán.

Él fue precisamente la persona a la que nos encomendamos que abriera el homenaje a Marcos Durán en octubre de 2010. Las fotos que acompañan esta nota acreditan la ilusión que puso Antonio Gallego para que «su pueblo» recuperara la memoria del garrovillano más ilustre de su historia cultural.

Gallego fue catedrático de Estética e Historia de la Música del Conservatorio Superior de Música de Valencia, y catedrático de musicología y subdirector del Real Conservatorio Superior de Madrid. Miembro fundador de la Sociedad Española de Musicología, fue académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San  Fernando y de la Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura y, entre otros cargos, dirigió los Servicios Culturales de las Fundación Juan March desde 1980 hasta 2005.

Además del catálogo de las obras de Falla, entre sus publicaciones destacan: La música en el Museo del Prado (1972), Música y sociedad (1977), La música en tiempos de Carlos III (1989), Manuel Falla y el amor brujo (1990), Historia de la música II (1997), El arte de Joaquín Rodrigo (2003) y Al son del roncón: La música en los poetas asturianos (2006).

Ha muerto una persona a la que Garrovillas le debe mucho en la tarea de recuperación de su patrimonio intelectual y cultural. Murió, conociendo y animándonos a recuperar el otro de los grandes órganos garrovillanos, ese que, en la iglesia de San Pedro, guarda silencio de siglos, esperando a que seamos capaces de despertarlo.

JJBB.