Acabábamos de visitar la iglesia de San Pedro y habíamos lamentado el estado de postración de ese órgano que permanece mudo desde hace casi un siglo. Llovía sobre la plaza porticada y a Benjamín Alard y a sus acompañantes le sobraban todavía unos minutos antes de regresar a Madrid después de haber protagonizado tres conciertos en la provincia de Cáceres, entre ellos y de forma destacada, el último en Garrovillas. ¿Qué hacer durante esos minutos de espera?
– ¿Podríamos ir a Santa María porque me gustaría despedirme del órgano…?
Y fue así como cuatro personas, solo cuatro personas, tuvimos la suerte de escuchar en la penumbra del templo la improvisación, las «variaciones», que Benjamín Alard hizo en el teclado del órgano renacentista durante unos minutos inolvidables. Hemos escuchado afortunadamente en este mismo instrumento conciertos memorables: los de Monserrat Torren, los de Miguel del Barco, padre e hijo, Francesco Cera, Javier Artiga… pero estos diez minutos de improvisación de un organista de reputación mundial que no quiso abandonar Garrovillas sin despedirse del órgano de Santa María en la oscuridad del coro, en una mañana lluviosa de febrero, días después de que un vendaval asolase los pinares centenarios del pueblo…, esos diez minutos de música serán perdurables por muchas otras emociones que la vida nos depare.
Allí mismo, al pie del venerable instrumento, hemos pedido a Benjamín Alard su impresión sobre el órgano de Garrovillas
«Me he sentido muy feliz de volver a ver este órgano, que había descubierto el año pasado. Es un órgano antiguo, mesotónico*, con un color muy especial; es un instrumento precioso, un instrumento de música que canta y que está en perfecta armonía con la iglesia. He conocido a gente muy simpática aquí en Garrovillas y espero tener la suerte de regresar para volver a escuchar este instrumento, que además es un gran ‘profesor’ para los organistas, para aprender a tocar, para aprender a ‘tocar con las manos’, a tener una variedad en el toque… Quizá se podría ir todavía más lejos si se bombease a mano, sin motor eléctrico. El sonido es diferente cuando se prueba un poco, porque el órgano es una máquina al que el organista le puede aún dotar de más vida…»
*Es propio del órgano renacentista y barroco temprano, y confiere una personalidad sonora muy marcada y no uniforme.
¿Qué le pareció al ver al público, con el templo lleno, aplaudiéndole con mucho entusiasmo?
«Realmente aprecié mucho el calor del público, del público numeroso que venía a escuchar el órgano. Es muy importante que todo el mundo sea consciente del patrimonio excepcional que nos rodea.»

Hemos visitado esta mañana la otra parroquia, la iglesia de San Pedro. Allí hemos visto un órgano barroco que está en desuso. ¿Qué impresión le ha causado a usted, que es un gran profesional de la música de órgano, ver ese órgano en silencio desde hace siglos?
«Es triste ver un órgano así, pero quizá también se puede aprender mucho de instrumentos que han estado ‘dormidos’ durante tanto tiempo. Por eso es importante tener conciencia del patrimonio, pero hay que ser muy prudente con las restauraciones, porque a menudo se va un poco deprisa y no necesariamente se tienen todos los elementos antes de restaurar. Primero habría que hacer una peritación precisa, saber de qué época es el material sonoro e intentar, poco a poco y con cuidado, hacerlo sonar, y después restaurar. Pero poco a poco…; es muy importante ser lo bastante lento y prudente»
Y por último, ¿se lleva algún recuerdo de la plaza porticada de Garrovillas?
«Sí. Esta mañana, al despertar: cuando la vi, fuera del hotel, con esa niebla y la llovizna. Fue un momento muy encantador y bonito, que casi te transporta a otro tiempo…, a quinientos años atrás, cinco siglos. Uno se siente muy pequeño en comparación con todo ese patrimonio que permanece, y nosotros, en cambio pasamos.
Benjamín Alard es un organista y clavecinista francés de prestigio internacional, considerado una de las grandes autoridades del repertorio barroco. Ha actuado en los principales escenarios y festivales de Europa, consolidando una reputación artística de primer nivel. Es universalmente reconocido por su grabación integral de la obra para teclado de J. S. Bach. jjbb.